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LOS SIETE PILARES DE LA SABIDURÍA 13
CAPITULO preliminar
La narración que sigue fue primeramente escrita en París durante la Conferencia de la Paz, según notas tomadas diariamente al correr de la pluma, apoyadas por algunos informes que envié a mis jefes de El Cairo. Luego, en el otono de 1919, se perdieron este primer borrador y algunas de las notas. Me pareció históricamente necesario reproducir la narración, pues, con excepción de mi persona, tal vez nadie en el ejército de Feisal había pensado en poner por escrito, mientras lo sentíamos, lo que esperábamos alcanzar, lo que intentábamos hacer. Así, fue reconstruida, con gran aversión por mi parte, en Londres, durante el invierno de 1919-1920, a partir de mis recuerdos y de las notas sobrevivientes. La impresión de los acontecimientos no se había todavía empenado en mi espíritu, y tal vez sólo se deslizaron algunos errores -excepto en los detalles de las fechas o en las cifras. Pero el contomo y la significación de las cosas habían perdido sus aristas en la niebla de nuevos intereses.
En la medida en que se conservaron en mis notas, los lugares y las fechas son correctos: no así los nombres de las personas. Desde nuestra aventura, algunos de los que colaboraron conmigo se han hundido en el anonimato de sus tareas cotidianas. Por eso sus nombres han sido aquí usados con entera libertad. Otros se poseen todavía a sí mismos y guardan aquí su secreto. Una sola persona tiene a veces diversos nombres. Eso puede encubrir la individualidad, y convertir el libro más en un desfile de munecos anodinos que en un grupo de hombres de carne y hueso. Pero unas veces se habla bien de un hombre y otras se habla mal, de suerte que algunos no me agradecerán ni la censura ni la alabanza.
Este cuadro aislado, donde la luz principal queda proyectada sobre mí mismo, resulta injusto para mis colegas británicos. Especialmente, lamento mucho no haber narrado lo que hicieron nuestros suboficiales. Eran inarticulados, pero maravillosos, en particular si se tiene en cuenta que carecían de los motivos y de la visión imaginativa de los fines que sostenían a los oficiales. Desgraciadamente, mi empresa estaba limitada a estos fines, y el libro es sólo una cabalgata de la libertad árabe de La Meca a Damasco. Se propone racionalizar la campana para que todos puedan ver cuan natural y cuan inevitable era el éxito, cuán poco dependía de la dirección o del cerebro, y cuánto menos todavía del apoyo exterior de algunos pocos británicos. Era una guerra árabe, emprendida y dirigida por árabes para un propósito árabe en Arabia.